El interés en el NAD como suplemento no para de crecer en Argentina: cada vez más atletas y personas activas preguntan qué es, si vale la pena y cuál elegir. Desde Altius Nutrition notamos esa misma tendencia: la demanda de información clara supera con creces la de respuestas simples. Y la respuesta honesta es más matizada que lo que promete la mayoría de los sitios que venden estos productos. El NAD, o nicotinamida adenina dinucleótido, no es un suplemento nuevo ni una molécula mágica. Es una coenzima que tu cuerpo ya fabrica y que cumple roles críticos en la producción de energía celular, la reparación del ADN y la regulación metabólica. Lo que cambió en los últimos años es el interés científico en elevar sus niveles artificialmente, y ahí es donde empiezan las preguntas que vale la pena responder con claridad. Al terminar este artículo vas a saber qué dice la evidencia real sobre los principales precursores de NAD+, cómo se comparan, qué tiene sentido en el contexto deportivo y, si decidís comprar uno, qué mirar antes de gastar plata. Qué hace el NAD en tu cuerpo y por qué los atletas deberían prestarle atención El NAD actúa como transportador de electrones en la cadena respiratoria mitocondrial. A nivel mecanístico, cuando los niveles de esta coenzima son insuficientes, la producción de ATP se ve comprometida y la fatiga puede aparecer antes, aunque la evidencia clínica directa que vincule niveles circulantes en humanos con mayor fatiga durante el ejercicio sigue siendo limitada. Lo que sí es claro es que esta vía se vuelve relevante en entrenamientos de alta intensidad o en períodos de sobreentrenamiento, donde la demanda energética supera la capacidad de regeneración celular. El rol de la coenzima no termina en la mitocondria. También activa proteínas llamadas sirtuinas, que participan en la reparación del ADN y en la respuesta al estrés celular. Estos mecanismos celulares son los que relacionan al NAD con la recuperación muscular, aunque los beneficios funcionales concretos en humanos aún no son consistentes en ensayos clínicos. Los niveles de esta coenzima declinan con la edad, pero también responden al estrés oxidativo acumulado por entrenamientos intensos y déficits calóricos sostenidos. Un atleta de 35 años con volumen alto de entrenamiento tiene un contexto diferente al de una persona sedentaria. El punto importante es que el cuerpo tiene mecanismos propios de reciclaje, y esa es justamente la base de la discusión sobre si los suplementos agregan algo real por encima de lo que el organismo ya hace. NR, NMN y niacina: qué dice la evidencia real sobre cada precursor No se puede tomar NAD directamente en una cápsula y esperar que llegue intacto a las células. Lo que se suplementa son sus precursores: compuestos que el cuerpo convierte en la coenzima una vez que los absorbe. Los tres más relevantes son el nicotinamida ribósido (NR), el nicotinamida mononucleótido (NMN) y la niacina clásica. Nicotinamida ribósido (NR): el más estudiado en humanos Los ensayos clínicos muestran que el NR eleva los niveles de NAD+ en sangre de forma dependiente de la dosis y sin efectos adversos graves relevantes. Las dosis estudiadas van de 250 a 1.000 mg por día, con aumentos en marcadores bioquímicos detectables en una a dos semanas y más marcados hacia las cuatro a seis semanas de uso continuo. El problema real es que ese aumento bioquímico no se tradujo de forma consistente en beneficios clínicos concretos, como mejora en la composición corporal, rendimiento muscular o sensibilidad a la insulina, en adultos sanos. La evidencia es real, pero limitada. La biodisponibilidad oral del NR también está mejor documentada que la del NMN: estudios farmacocinéticos muestran que el NR intacto sí aparece medible en sangre después de la administración oral, algo que con el NMN es menos claro. NMN: resultados prometedores, datos todavía escasos Los estudios en humanos con NMN son menos numerosos que los de NR, pero los disponibles muestran un perfil de seguridad similar y también logran elevar marcadores de NAD en sangre. Las dosis habituales en investigación van de 250 a 500 mg por día. Los efectos funcionales, sin embargo, siguen siendo inciertos y los datos disponibles no alcanzan para sacar conclusiones definitivas sobre rendimiento o recuperación. Un dato que vale la pena conocer: gran parte del NMN oral se convierte en nicotinamida antes de llegar a la circulación sistémica, lo que plantea dudas sobre si lo que eleva el NAD+ es el NMN en sí o sus metabolitos. El marketing de muchos productos va varios pasos adelante de la evidencia, pero eso no significa que el NMN no funcione, sino que todavía no hay respaldo sólido para las afirmaciones más ambiciosas que circulan. Niacina: la opción más accesible y con más historia La niacina (vitamina B3) es un precursor con décadas de uso documentado, mucho más barata y accesible que el NR o el NMN. Su principal efecto adverso conocido es el rubor facial, una sensación de calor e irritación cutánea que aparece con dosis altas. La nicotinamida, una forma de vitamina B3, evita ese efecto pero tiene su propio perfil de tolerancia a dosis elevadas. Esta opción suele ignorarse en el debate sobre cómo elevar el NAD+, aunque es la más respaldada históricamente y la más accesible en precio. Si tu objetivo es sostener la producción de esta coenzima sin gastar una fortuna, es una alternativa que merece consideración. Cómo subir el NAD de forma natural y cuándo tiene sentido agregar un suplemento El cuerpo obtiene precursores principalmente de la dieta. El triptófano, presente en carnes, huevos y legumbres, es una ruta. La vitamina B3 o niacina, que aparece en pescado, aves, frutos secos y cereales integrales, es la otra vía principal. No se absorbe la coenzima directamente de los alimentos de forma relevante: lo que se absorben son los materiales que el cuerpo usa para fabricarla. El ejercicio aeróbico regular y el entrenamiento intervalado de alta intensidad activan vías como AMPK, que favorecen la síntesis de NAD+ y mejoran la función mitocondrial. El ayuno intermitente puede potenciar la biogénesis mitocondrial y activar sirtuinas, aunque los efectos varían bastante según el patrón y la persona. La diferencia práctica entre hábitos y suplementos es esta: la dieta y el ejercicio son la base y sostienen la producción de la coenzima, pero los precursores en cápsula tienden a elevar los marcadores de forma más marcada porque concentran el compuesto en dosis que la alimentación rara vez alcanza. Eso tiene más sentido en atletas mayores de 35 con alto volumen de entrenamiento o recuperación lenta entre sesiones. No reemplaza los hábitos: los potencia en contextos específicos. Protocolos orientativos según tu objetivo deportivo Para atletas de resistencia, donde la demanda mitocondrial es alta y sostenida, el NR o el NMN tienen más lógica que en otros contextos. Un rango de 250 a 500 mg por día, con seguimiento de energía percibida y calidad de recuperación durante al menos ocho a doce semanas, es un punto de partida razonable basado en los rangos de dosis empleados en investigación farmacocinética, no en ensayos que hayan demostrado mejoras funcionales en deportistas de resistencia. Varios productos disponibles en el mercado argentino combinan NR o NMN con resveratrol, presentado como potenciador de sirtuinas; la idea tiene base biológica, pero la evidencia de sinergia real en humanos sigue siendo preliminar. En entrenamiento de fuerza, el ángulo más relevante de estos precursores es la recuperación, no la energía pura. El NAD+ participa en la reparación del ADN post-daño muscular inducido por el entrenamiento. Puede combinarse con creatina o proteína de suero sin inconvenientes conocidos. Una pauta orientativa, basada en comodidad digestiva y no en evidencia de sinergia demostrada: 250 mg de NR o NMN junto con la ingesta proteica post-entrenamiento. En etapas de sobreentrenamiento o competencia acumulada, el estrés oxidativo sube y el reciclaje natural de la coenzima puede no ser suficiente, aunque la evidencia clínica que confirme beneficio de la suplementación en esos escenarios es todavía escasa. Acá es donde los precursores tienen más lógica como herramienta temporal y puntual, no como algo de uso indefinido sin pausas programadas. Dosis, riesgos reales y marcas disponibles en Argentina Cómo empezar sin sobredimensionar la dosis Para NR, el punto de inicio recomendable es 250 mg por día, con posibilidad de subir a 500 mg si no hay molestias gastrointestinales. Dosis de hasta 1.000 mg por día se usaron en ensayos clínicos sin efectos graves, pero el costo-beneficio se diluye a medida que sube la dosis. Para NMN aplica el mismo rango de inicio. Tomarlo con o después de una comida suele reducir las molestias digestivas, que son los efectos adversos más frecuentes reportados en los estudios disponibles. No existe una dosis diaria recomendada oficial para ninguno de los dos compuestos. Los rangos orientativos vienen de los ensayos clínicos publicados, no de una autoridad sanitaria que los haya establecido formalmente. Eso es algo que conviene tener claro antes de comprar. Contraindicaciones e interacciones que no se deben ignorar Sin alarmismo, pero con claridad: se recomienda precaución en embarazo, lactancia, enfermedad hepática, cáncer activo y enfermedades autoinmunes. Existen interacciones posibles con estatinas, fibratos, metformina y antidepresivos; si usás alguno de estos fármacos, consultá con tu médico antes de empezar. Evitá productos sin registro sanitario o de origen incierto. Organismos regulatorios de la región alertaron sobre la comercialización ilegal de productos "NAD + Resveratrol" sin registro, con riesgos que incluyen palpitaciones, insomnio y daño a órganos. En Argentina, la ANMAT exige que todo suplemento dietario cuente con número de RNPA para comercializarse legalmente, y prohíbe atribuirles efectos terapéuticos o medicinales. Si un producto no tiene ese registro visible en la etiqueta, es una señal de alerta concreta. Marcas que circulan en Argentina y qué revisar antes de comprar En el mercado argentino circulan marcas como Telomerina (Framingham Pharma), Labs Nutrition, Aumeto, Gold Nutrition y NAD Argentina, con precios que van desde alrededor de $21.000 hasta más de $100.000 según la presentación y si incluyen combinaciones con resveratrol u otros ingredientes activos. Antes de comprar cualquier producto, revisá estos puntos en la etiqueta: Compuesto exacto declarado: ¿es NR, NMN, niacina, o simplemente dice "NAD" sin especificar? Dosis por cápsula o porción claramente indicada Número de registro sanitario (RNPA en Argentina) Transparencia del fabricante: empresa identificable, dirección y contacto reales En Altius Nutrition estamos en proceso de renovación de nuestra tienda, y una parte central de ese trabajo es seleccionar el catálogo de suplementos con criterio real: marcas testeadas, con respaldo de calidad y documentación en regla. Pronto vas a poder comprar directamente las opciones que recomendamos sin tener que navegar solo entre productos de procedencia dudosa. Lo que hay que saber antes de decidir El NAD tiene un rol biológico real y bien documentado en la producción de energía y la recuperación celular. Los precursores como el NR y el NMN sí elevan los marcadores en sangre, y eso está respaldado por ensayos clínicos en humanos. Lo que todavía no está sólidamente demostrado es que ese aumento bioquímico se traduzca en mejoras funcionales consistentes y medibles para la mayoría de las personas. Tiene más sentido como herramienta complementaria en atletas con un contexto específico: mayores de 35 años, con alto volumen de entrenamiento y recuperación lenta. No es una solución universal para cualquier persona activa. Si la dieta, el sueño y el entrenamiento no están en orden, ningún precursor de NAD+ va a compensar eso. Si decidís probar, elegí una marca transparente con registro sanitario verificable, empezá por la dosis más baja y dale al menos ocho semanas antes de sacar conclusiones. Y si tenés dudas sobre qué producto se ajusta mejor a tu situación, podés consultar con el equipo de Altius Nutrition: estamos para ayudarte a tomar una decisión informada, no solo a vender un frasco